Nunca he sido muy de mi propio cumpleaños. El motivo es que necesito razonar las cosas para sentirlas, y en este caso... no lo veo.
Se supone que se me felicita por nacer hace X años, pero yo no hice nada proactivo para ello. Fui un sujeto pasivo, no hay ningún mérito en empezar a existir. Las que sí hacen algo, y bastante grande, son las madres, quienes te engendran, llevan dentro y paren (en un proceso terroríficamente duro). Así que mira, igual sí tiene sentido felicitar mi cumpleaños... pero no a mí, sino a mi madre.
Por eso, gracias mamá, por haberme dado no ya lo más importante, si no lo único que al final tenemos: la vida. A cambio, te prometo que intentaré darle sentido y valor a tu regalo, tratando de hacer bien por quienes me rodean, amigos o desconocidos, animales o humanos (y tus plantas, si hace falta) en la medida de mis posibilidades. Para que finalmente estés tan orgullosa de mí como yo lo estoy de ti y haya merecido la pena tu esfuerzo.
Felicidades. Y gracias.
Te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario