martes, 24 de febrero de 2026

Papá

Una persona con una inteligencia tan grande, que era capaz de ver claramente cosas que los demás solo intuimos, por eso no podía ignorarlas. Así que las normas de un mundo que, en muchas ocasiones, va mal, no podía seguirlas.

 Al final, había varias capas que lo tapaban, pero su interior era una luz blanca, muy blanca, tan brillante que todo lo atrapaba... y lo atrapó a él. No obstante, sin ninguna duda, era una bellísima persona.

 Siento y te pido perdón por no haber podido verlo a veces, porque es cierto que me ha sobrado dureza y me ha faltado cariño; te perdono, por las ocasiones en que chocamos, que no fuimos capaces de controlar nuestras pulsiones opuestas y expresar lo que realmente sentíamos el uno por el otro; te agradezco todas las lecciones que me diste, aquellas con las que, de un modo u otro, aprendí, crecí y me hicieron mejor persona de lo que hubiera sido sin ellas.

 Quiero creer que hay un lugar donde aun vivimos todos juntos, felices. De hecho, estoy seguro de que existe, desde luego en nuestro interior. Y tú estás allí.

 Te fuiste en paz, ahora nos toca seguir a nosotros.

 Te quiero.

 Te queremos.

 Gracias por todo, papá.